Archivo mensual: julio 2014

POR LA SIERRA Y LA AMAZONIA ECUATORIANA

SIERRA ECUATORIANA 

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BAJANDO A LA REGIÓN AMAZÓNICA. DE CUENCA A ZUMBA (VÍA ALTERNA)

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El viaje continua. De la costa a la sierra ecuatoriana.

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Hoy me lleno de colores, de sonidos, de sensaciones y nada falta, pues con esto lo tengo todo, un par de frutas y a rodar, una vez más hacia la felicidad!!!

Siempre cuando se continua el viaje hay una sensación de ansiedad, una cuestión acerca del futuro inmediato, del mañana. ¿Qué será?¿Dónde voy a llegar?, ¿Dónde dormiré?.

Lo incierto, lo nuevo, el viaje, que chimba!!!! Esta es la vida a flor de piel, con miedo, con alegría, con incertidumbre, eso despierta la energía de la vida. Jah proveerá, me lo ha dado todo y más de lo que necesitaba, en el confió, en su gente.
El cambio siempre duele, es fuerte, se siente. En cada lugar que llegas y compartes, dejas un poco de ti. Esto te enseña que todo pasa, es solo se tiene el momento, el segundo que vale la pena buscar, inventar, imaginar.
No puedo contar los miles de detalles que me dio Olon, desde que llegue todo fluyo, me enamore de la vida en este lugar, de otra vida, de una vida con otro tiempo, con otras gentes, con aire puro del mar, con atardeceres de colores, con montañas llenas de vida.

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Luego de un mes y medio en este pueblo continúe con el viaje, ese miércoles.   Me levante a eso de las 4 am, para evitar el sol de la costa y avanzar lo que más pudiera antes de mediodía. Finalmente salí a eso de las 8. Lloviznaba,  sin embargo me decidí a empezar. Luego de un rato se despejo, y todo mejoro, cogí la ruta del sol hacia el sur, Montañita y Manglaralto. Dormí un rato al lado del mar, al medio dio, y comí un poco, para luego continuar.

Luego de unas horas cogí un desvió para Guayaquil, por esta vía existe una ruta solo para bicicletas, muy tranquila, donde se van desvaneciendo las tierras amarillas de la costa, y se convierten en el verde de la montaña.

Este día monte hasta las cuatro y media de la tarde, vi una tiendita en la ruta y me senté a hablar con la señora que atendía. Me dijo que debía hablar con su hermano para ver si me podía dejar quedar esa noche en sus tierras.

Al principio el hombre no parecía muy feliz con mi presencia, le comente la situación, y me señalo una choza donde podía pasar la noche. Luego de instalarme, compre unas mogollas y el hombre se sentó a mi lado a hablarme. Comenzó a preguntar de todo. ¿Desde dónde? ¿Por qué en bicicleta? ¿Cuánto tiempo? ¿Hasta dónde? Y al responderle el hombre se veía asombrado y extrañado por la historia que le contaba. Hablo con su hermana, quien en unos minutos me convido un plato de comida, la mejor del día, arroz, plátano, huevo y cafecito. Conversamos un buen tiempo, y me fui a descansar. En la mañana me levante bien temprano, para ver el amanecer y el hombre que alimentaba sus gallinas, me brindo un buen desayuno y algo de la tienda pal camino.

Ese día la meta era Guayaquil. Monte todo el día, subidas, bajadas hasta llegar a la ciudad en la tarde, tuve que atravesarla hacia el norte, hacia el terminal, pues tenía pensado dormir allí. Al final no encontré lugar para ello, así que decidí coger un bus hacia Cuenca, donde pensaba pasar unos días, conociendo y esperando a Leah, una viajera en bicicleta que venía desde California.
Así que me encontré en Cuenca, una ciudad con un aura diferente, un poco más fría, pero tranquila. Allí me hospede por unos días en el hostal Hogar Cuencano, en el centro de la ciudad, con balcón, sin baño y compartida. Salí por almuerzo, y vuelta de la guitarra, arquitectura colonial, juventud y diversidad.
En esos días decidí subir al parque nacional Cajas, al norte de la ciudad, la idea sería tomar algunas fotos y acampar en las montañas. Todo un día subiendo y subiendo, una pinchada y ya. Lo único malo, fue no tener comida, pensé que había más arriba y resulto lo contrario. Llegue a Quinuas, un puesto de control al anochecer, muerto de frió y de hambre, no sentía los dedos de las manos y los brazos me dolían del frió tan hp!!, nunca había estado en un clima tan difícil para montar bicicleta.
Esa noche, la policía y los guardas del parque me recibieron en una casa, me dieron comida y bebida caliente, una charla antes de dormir y todo el apoyo para continuar al día siguiente. Dormí con una gran satisfacción, con un nuevo aprendizaje, pues ese policía rompió mi mundo, todos los preconceptos e ideas se fueron a la basura, al ver como este hombre, este hermano, me daba más de lo que necesitaba esa noche, sentí la solidaridad una vez más.
Al siguiente día, luego de pasar una noche no muy buena por el frió, decidí bajar pues no tenía ni la ropa, ni la comida, ni la carpa para llegar hasta allá arriba y pasar unas noches. Baje en la bici, realmente más difícil que la subida, pues el frió entra hasta los huesos, tuve que ponerme bolsas en las manos y los pies, así como en el pecho con periódico pal frió. Baje lo más despacio posible, hasta que ya no sentía ese viento helado de las montañas.
Luego de un rato vi un aviso, era otra entrada al parque y decidí adentrarme por el camino de piedras, son 2 o 3 km de camino empedrado igual intente llegar montando. El lugar estaba solo, así que seguí en mi bici por el sendero. Llegue hasta la laguna, donde se abre el paisaje de manera majestuosa e imponente, de repente te encuentras en un valle rodeado por gigantescas montañas, de donde bajan ríos de agua pura. Allí me quede un buen rato, tome algunas fotos y me devolví para poder llegar a la noche a Cuenca.
Ya en el camino, la parrilla de bici se dobló, mucho peso y mucho impacto. igual seguí hasta donde me dejo, y al ver que no podía hacer nada para continuar, cogí un taxi y me dirigí al hostal, un tanto triste por no poder llegar a los 4000 mts, y a la vez contento por poder estar es este lugar tan hermoso y lleno de vida, donde tome estas fotos.
En Cuenca, repare la bici y me encontré con Leah. Decidimos coger una ruta alterna para llegar a Loja, más larga y difícil, pero menos transitada y conocida. La meta por esos días era Sigsig, y luego para Gualaquiza, Zamora y Loja.
En esta ruta duramos una semana, con montañas gigantes, paisajes y gentes increíbles. Acampamos en lugares públicos sin ningún problema, la gente por esta zona es muy tranquila, y ofrecía su colaboración en todo momento, eso si nos decían que la ruta era mucho mejor hacerla por Cuenca a Loja por la panamericana, que por este lado era mucho más tiempo y hay que subir bastante. Me gustó mucho esta ruta, está perdida en el tiempo, las casas son de bareque, y no transitan muchos carros por allí.

Efectivamente tocaba subir bastante, pero en compañía de Leah fue mucho más relajado hacerla, ese día que salimos de Sig sig, unos paisajes increíbles, y subimos hasta la noche, comenzó a llover, hacía mucho viento y la carretera no estaba en buenas condiciones. Hasta bien entrada la noche decidimos quedarnos en una casa abandonada en las montañas, como pudimos hicimos una carpa, comimos y hasta el otro día. Cuando amaneció, todo nublado alrededor no se podía ver nada, cocinamos y continuamos la bajada. Ese día, ya más abajo de la montaña, dormimos en una escuela abandonada, mucho más relajado que en la cima de la montaña por el frio.

Al otro día llegamos a Pangui, y allí acampamos en el coliseo del pueblo, donde los niños como siempre curiosos, se acercaban a preguntar y saber que hacíamos allí. Termine enseñándoles cómo hacer malabares y jugando con ellos hasta la noche. En este pueblo decidí dejar mi guitarra que se estaba empezando a dañar con la lluvia y los malabares a los niños.

¡A ESTAS TIERRAS!
El agua es vida, estando en las montañas y luego de pasar por la costa lo entiendo. Hoy me encuentro en los verdes, en las montañas, en las nubes, en la nada. Ante mis ojos, una fábrica natural de agua y vida, en las alturas, donde el silencio y la soledad son protagonistas.
Este lugar es agua, en todas sus formas, la puedes ver, la puedes sentir, la puedes tocar. Agua en el cielo, agua en la tierra, agua el aire. Por donde veas, agua y más agua, agua en las alturas, agua infinita, agua que llena de vida estas tierras.
Místicas, poderosas, llenas de vida, esas son tus montañas. Tus olores, tus verdes, tus colores. La calidez de tu aire y tus gentes, gracias por tus niños, gracias por tus detalles, gracias Ecuador, gracias vida!!!

Al otro día llegamos a Zamora, con algunos problemas con las bicicletas, Leah debía subir a Loja, y yo me quede allí, quería subir en bici. Mientras Leah entraba al cyber, me quede un buen rato tejiendo en la calle, de pronto un hombre se me acerca y comenzamos a hablar, me colaboro con una gelatina que el elaboraba, una melcocha, algunas monedas pal viaje y la oportunidad de tener un lugar pa quedarme si me decidía.
Finalmente Leah tuvo que subir pa Loja y yo decidí buscar al hombre, empecé a preguntar con la gente de la zona, hasta que di con su casa, allí conocí realmente a Don Pepe y su familia, quienes me recibieron con los brazos abiertos y me brindaron todo lo que necesitaba en ese momento, un lugar para quedarme, ducha, comida, la palabra, y más aún me enseño varias lecciones sobre lo que es realmente tener un gran corazón.

Allí estuve cuatro días, compartiendo, conociendo y alistando mis cosas para continuar con el viaje hacia Loja. Me convidaron comida de la mejor, natural, del campo. Don Pepe sabía para que servía cada cosa, aprovechaba todo, sino es para consumo propio, para los animales de la casa. Perro, gato, gallinas, pollos, allí nada se desperdicia, y todo tiene un gran valor nutricional. Tuve la oportunidad de compartir con la familia en varias ocasiones, jugamos al “vóley”, y fuimos a la finca de Rodolfo. Por estos días me sentí como en casa con estas bonitas personas y que siempre llevare en mi corazón.
Aquí un poco de este hermoso lugar, que pude conocer mejor con Rodolfo, quien se ofreció a llevarme a algunos lugares pa tomar unas fotos.

Al siguiente día de subir estas montañas, seguí con el recorrido en bici, partí en la mañana, eso sí, con toda la energía de un buen desayuno de Don Pepe. La idea era llegar a un pueblito llamado el Tambo, pasar la noche y seguir para Loja al siguiente día. Sin embargo ese día decidí subir los 50 km desde Zamora a la ciudad.

Llegue a la punta a las 5 de la tarde, solo descanse un poco pa comer algo en el almuerzo y de resto pedaleando, pedaleando y pedaleando. Esa tarde fue hermosa, luego de un esfuerzo total, vi el ocaso desde la montaña, un día perfecto, de disciplina y entrenamiento mental y físico. El triunfo de la voluntad!
Baje a la ciudad y comencé a preguntar para encontrar un lugar pa quedarme esa noche. Al final termine en la estación norte de los bomberos, donde me dieron un lugar para armar mi carpa y baño. Al siguiente día, pensando que Leah estaba en Vilcabamba continúe pal sur, hacia este pueblo, llegue a la tarde y supe que Leah estaba por la ciudad aun, y pensaba subir al Parque Podocarpus, así que decidí pasar la noche en este pueblo para continuar en la mañana. La casa parroquial me dio un espacio, allí pude acampar y cocinar tranquilo, tenía baños y estaba apartado del pueblo.

Vilcabamaba es otro de esos lugares de Ecuador que se han sido ocupados por comunidades gringas, se me hizo muy raro ver letreros en ingles al llegar, gringos y extranjeros por todo lado, realmente pensaba que esta ruta no era muy conocida. Es un pueblo muy organizado hacia el turismo, hay muchísimas actividades para hacer a sus alrededores y hay buenos lugares para hospedarse y comer.
Al hablar con Leah, me comento que estaba enferma, que continuaba en Loja, así que decidí continuar, me pareció bonito Vilcabamaba, pero prefiero los lugares perdidos del turismo, así que continúe ruta Zumba hacia el sur. La gente desde Vilcabamaba me comentaba que por ese lado la vía estaba en pésimas condiciones, al igual que otro viajero en bicicleta de Inglaterra que encontré en el camino, pero jamás me imagine que fuera de tal magnitud!!! Igual me decidí a irme por este lado para llegar al paso fronterizo con Perú, La Balza, mucho más tranquilo que Tumbes o Huaquillas.
Este día salí por la tarde, hacer el fuego pa cocinar me tomo bastante tiempo, y comencé a eso de la 1. Rodé un rato, subí, una bajada y me quede por la carretera, con un campesino y sus dos niñas.

Al siguiente día en la mañana continúe el camino, hacia el siguiente pueblo, donde me decían que la subida era pesada y el clima no estaba muy bueno pa eso, continúe un poco hasta la estación de policía por un poco de agua y allí se ofrecieron a llevarme hasta un punto donde la carretera estaba mejor. Por el camino hable con el policía, sobre Colombia y Ecuador, la guerrilla como siempre, las condiciones sociales, el presidente, llegando, obviamente a la conclusión que estas dos naciones siendo hermanas y estando pegadas, son totalmente diferentes. Personalmente prefiero el gobierno de este país, con salud y educación gratuita, con obras para el pueblo, con una economía nacional, con derechos para las mayorías, lo cual dice mucho de este país.
Ya estando en la montaña a 3.700 mts el frió y el viento otra vez me dieron duro, baje hacia Valladolid y con el paso de los kilómetros la carretera se iba poniendo peor.  Mas derrumbes, la carretera destruida por los camiones y llovia demasiado.

Ese día llegue a Palanga vuelto nada, con lodo hasta las rodillas y la bicicleta sonándole todo.
Hable con los bomberos y de una me colaboraron, mas luego salí a ver el partido de Colombia-Brasil y conocí un colombiano, un rolo, Rembert, quien se ofreció a darme un lugar cerca a su casa para pasar unas noches. Allí estuve 2 noches, comí de todo lo que no comía en Bogotá, morcilla, rellena, gallina, tamal, todo muy rico y con buena energía pa seguir.
Continúe con el viaje y la ruta cada vez peor, ese día llegue a Zumba, donde me recibió don Guillermo, un carpintero del pueblo, quien me convido licor de caña con leche y panela, una bomba!!! Con este hombre que conocía Colombia y su amigo Kikin pase esa noche hablando de todo. También conocí al Diegiuin, tambien del pueblo, con quien compartí muchas experiencias y pensamientos sobre el viaje. Fue mi última noche en este hermoso país y me hicieron sentir muy bien, como para terminar con broche de oro mi pequeño recorrido por Ecuador, un país hermoso y tranquilo, con gente maravillosa, este país me lo llevo en el corazón!!! Grande Ecuador.

Al siguiente día, arranque a eso del mediodía, bajada, subida, bajada, subida, y no cualquier subida, han sido las más difíciles de todo el viaje y con barro es mucho más aún. Igualmente las bajadas salvajes!! El rin de la bicicleta se dobló del impacto en las grietas y huecos del camino de herradura por el que me metí. En la tarde llegue a la Frontera con Perú, hice papeles y llegue al pueblo más próximo. Del lado de Perú, la ruta cambia drásticamente, está bien organizada, pavimentada y señalizada.
Aquí donde me encuentro hoy, decidí pasar unos días en un hostal, descansar y adelantar el Blog. Ahora la idea es irme pa la costa, llegar Lima y bajar para Machu pichu, a encontrarme con mi padre, lo extraño y es una buena oportunidad para verlo y estar con él unos días, antes de seguir bajando hacia el sur al Titicaca.
Hoy siento la incertidumbre, la curiosidad, la expectativa con este nuevo país que la vida ha puesto en mi camino.

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