Como un niño

 

11 Atardecer por encima de los 4.000 mts

!Para aquellos de nosotros que hemos pasado mucho tiempo buscando explicaciones racionales, resulta difícil entender que la vida puede ser comprendida de manera mas intuitiva que intelectual.

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Es posible mirarla con los ojos de la razon, buscando la explicacion de los fenomenos naturales. Pero tambien es posible mirarla con los ojos de un niño que se maravilla y espanta ante el arcoiris.

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Esta contemplacion despierta el deseo de buscar a quien todo lo ha creado. Sin palabras, la naturaleza da cuenta de su creador”

Battistino Bonali.

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Subiendo al Pisco

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La noche anterior no pude dormir mucho, la ansiedad y la curiosidad fueron las culpables. Me levante a las 6 am, me bañe, desayune algunas frutas y aliste mis cosas. La bici y las maletas las deje encargadas en el hotel y salí a coger el colectivo hacia Yungay. Allí debía llegar al restaurante El Portal antes de las 8 am.

Cuando llegue ya estaban todos listos en la ruta, así que subí y comenzó este tour hacia la montaña.  De Yungay hacia el parque Huscaran es  pura subida, yo diría que de alrededor de una hora.  Paramos a tomar el desayuno y allí tuve la oportunidad de hablar con Mik y Rachel, de Estados Unidos. Subimos  al colectivo y seguimos nuestro rumbo hacia el parque nacional. En la entrada, bajamos a comprar la entrada, si se quiere estar solo un día son 5 soles, si es más tiempo son 65 soles, con una validez de 21 días para estar dentro del parque.

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Al entrar, un paisaje majestuoso un valle entre montañas, pasamos por la laguna Llanacocha y llegamos al final del recorrido en bus. De allí para adelante a caminar!! Por suerte todo el equipo lo subió el porter, cascos, grampones, ropa, arneses, etc.

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Alrededor de dos horas subiendo hacia el refugio Peru-Pisco a 4.765 mts. Allí cuentan con camas, comida y calefacción. Todo lo que se recauda en estos refugios hospedando a los turistas, son devueltos  a la comunidad, a través de la operación Mato Grosso para reconstruir chozas, mejorar los cultivos, asistir y curar a los ancianos.(OMG- Operazione Mato Grosso)

Ese día fue para aclimatarse y compartir con el grupo, dos estadounidenses, dos alemanes, los guías Jack y Rusbel de Peru y yo. En el refugio comimos, jugamos Uno, hay varias cosas para hacer y pa relajarse, juegos de mesa, libros y guitarra!!!

Alistamos las cosas para el ascenso del siguiente día y a dormir. A esta altura el cuerpo cambia, al acostarme el corazón latía muy rápido y no pude conciliar el sueño, el dolor de cabeza y la roncadera de mi compañero hindú de al lado, no me dejaron dormir.

A las 12 y 30 am nos levantamos a alistarnos y comer algo. Listos todos, comenzó esta aventura a la cumbre.  En medio de la oscuridad comenzamos a subir la Morena un terreno pedregoso y empinado que en un tramo obliga a bajar con cuerda y arnés. Luego, al llegar a la nieve, nos pusimos el resto del equipo, los grampones, los piolets, guantes y la cuerda. Nunca había caminado con grampones, pero al rato me sentí confiado y seguro en la nieve.

Seguimos y seguimos subiendo.  Mis pies, los tobillos y los dedos  me dolían por las botas, con las horas entendí que la clave es la misma que en la bicicleta, llevar un ritmo que pueda sostener por horas, controlar la respiración, que el movimiento sea regular, casi que mecánico.

Acostumbrado a sentir el corazón en la cabeza, me acomode a subir a esta altura, a encontrar mi ritmo sin pensar en el tiempo o  la distancia, solo en cada paso o como en la bicicleta cada pedalazo, concentrado a cada segundo. Unas horas después, mis pies  ya se habían malogrado, me dolían demasiado, faltaban solo 2 horas para hacer la cumbre, así que continúe, paso a paso, con el dolor y la fatiga, pero mi mente estaba arriba.

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Llegue a la cumbre vuelto nada, pero al ver el paisaje, todo desapareció y tuvo sentido el esfuerzo y resistencia en la subida. Nunca había llegado tan alto y nunca había visto un paisaje tan hermoso, tan lleno de paz y tranquilidad.

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Solos con las montañas para nosotros, solo el sonido del viento, el calor de los rayos del sol y el color blanco del cristal, del hielo. En ese momento sentí la paz más grande que he experimentado, la satisfacción y la nostalgia de estar tan lejos de casa. Pensé en mi familia y en mi cabeza les dedique todo este esfuerzo, este gran logro en mi vida. Se los dedique desde las alturas y la distancia, pues solo gracias a ellos hoy estoy aquí, pensé.

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Un rato para tomar unas fotos y a bajar!! A veces la inclinación es mucha y al ver la bajada y las grietas da un poco de temor, pero al rato me relaje y me sentí seguro para bajar.

Aunque mis pies seguían doliendo y cada vez más en la bajada, no había nada que hacer, nadie me ibas a cargar al refugio, pensé.  Fue una experiencia grande el sentir ese dolor y continuar por horas, como siempre mi mente concentrada en cada paso, sabía y estaba seguro que al igual que en la bici, se llega, de a poco a poco pero se llega, todo está en la cabeza!!

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Llegamos a la Morena, nos quitamos el equipo para nieve, descansamos un rato y continuamos.

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Con las rocas los pies me dolían aún más, y ya no quería seguir, físicamente mis pies no daban más. Jack y Rusbelt me animaban constantemente, bajamos y a cada paso me dolía hasta el alma, solo continúe por mi cabeza, sin importar mi cuerpo, mi espíritu y mi mente me llevaron hasta el refugio a donde llegamos a eso de la 1 de la tarde.

Una cerveza y un pucho para celebrar la cumbre y el regreso al refugio, comimos y a descansar. En ese momento entendí que esto era para mí, pues a pesar de que algunas cosas jugaron en contra mía, estaba más feliz y satisfecho que nunca, orgulloso de llegar tan alto, de superar mi cuerpo y abrir mi mente, saber que con mi esfuerzo puedo llegar tan lejos y aguantar el dolor y la fatiga.


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Al siguiente día en la mañana con mis piernas entumidas, encalambradas, me levante temprano a escribir un poco y ver el amanecer en la gran roca al frente del refugio, un tiempo para despedirme de estas montañas que me habían cambiado la vida, que me mostraron un mundo diferente.

Desayunamos y a alistar las maletas y el equipo para bajar. Me despedí de Sol, una chilena, viajera que por estos días se había quedao a vivir en el refugio y que a pesar del poco tiempo para conocerla, le desee lo mejor en su viaje. Me despedí del Pisco y a bajar.

Alrededor de una hora bajando a buen ritmo, mis pies mucho mejor, Anne mi compañera alemana, me ayudo a curar los pies y ya con mis tenis, me sentí mucho mejor para bajar aquel día. Al llegar al campo base donde comenzamos, decidí aprovechar la oportunidad para conocer la Laguna 69 a 7 horas caminando. Entregue el equipo, deje algunas cosas encargadas y me despedí del grupo que continuaba hacia Huaraz.

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Comencé a caminar hacia la Laguna, con la experiencia del día anterior ya sabia a que ritmo podía subir, un poco de coca y cal y pa rriba. 3 horas y media de subida y llegue a la laguna, con aguas de manantial celestes, aguas que caen del nevado por una cascada hermosa.

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Me senté un rato a admirar tanta belleza y pensé en subir otro poco, tenia energía para ello, así que subí por entre las rocas otra hora y media, encontré un camino que me llevo a ver una de las mejores vistas del viaje.

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De allí para abajo me esperaban 4 horas a buen ritmo. Ya al final otra vez mis pies vueltos nada, con el sudor y el calor, las ampollas y heridas me empezaron a arder otra vez, pero después de la experiencia del día anterior, iba mucho mas relajado.

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Llegue al campo base otra vez, recogí el equipo que había encargado y empece a buscar alguien que me bajara hasta Yungay. Conseguí un bus de un tour que me ofreció un puesto a bajo costo. Me fui hablando todo el camino con el guía sobre la experiencia sin igual de estos días.

Llegamos a Yungay y en compañía de Margarita, una joven de Caraz cogimos el colectivo hacia el terminal del pueblo, nos despedimos y así llegue al hotel donde había dejado mis cosas. Con el cuerpo exhausto y mi corazón y espíritu contentos, comí y descanse.

Reflexione sobre esta experiencia y he decidido descansar un par de días para atravesar la cordillera blanca a 5.000 mts en la bici,  hacia el pueblo de Chacas, donde espero aprender a trabajar la madera, el vidrio o el tejido con los artesanos Don Bosco y poder hacer voluntariado para trabajar con la comunidad y aprovechar para seguir conociendo y explorando estas montañas y mi ser.

Esta montañas cambiaron mi vida profundamente, entendí el valor del esfuerzo, el sacrificio y la voluntad para lograr lo que uno se propone.

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Adentrándome en la sierra peruana (Jaen – Caraz)

1 panoramica Jaen

 Luego de una semanas en Jaen reparando la bici y mi estomago, continué con Martina hacia el Sur. Martina de Suiza, es una guerrera en bici, lleva algo mas de tres años y medio viajando por el continente.  De a Argentina hacia el norte y ahora desde centroamerica hacia el sur.

Martina

Nuestra meta, Cajamarca y de allí a Huaraz. Estos días fueron exigentes en cuanto al esfuerzo físico. Comenzamos a salir de la región amazónica, para subir a la sierra peruana.

De Jaen llegamos a Chiple el primer día, un pueblito pequeño, en su mayoría sin luz. Allí nos quedamos en el hospital, donde nos dieron un cuarto con baño y una cama.

3 Montañas via la Capilla

Al siguiente día, salimos temprano rumbo a la Capilla, empezaba la subida y al rato de iniciar a montar, la bicicleta de Martina necesitaba un ajuste de frenos. Allí estuvimos un rato y continuamos. Subida y unos paisajes hermosos, de verdes y montañas.

Finalmente ese día llegamos a la Capilla, un pueblito muy tradicional en su arquitectura y gentes. Su  iglesia hasta ahora se esta construyendo y es relativamente pequeño. Luego de esperar a la policía un rato decidimos descansar en un hotel en la plaza central.

Al siguiente día bien temprano, salimos hacia Cajamarca. pura subida y un gran aprendizaje del viaje, llevar la comida necesaria, así sea mas peso.

Esa mañana no desayune muy bien y luego de unas horas ya no tenia energía, no había tiendas ni nada por allí. Martina me regalo un pan y con esto continué. Ya al final iba muy mal, sin energía para andar. Desde ese día cargo comida para 2 o tres días, nunca puede faltar! Aquel día llegamos hasta Bambamarca, para seguir hacia Cajamarca al siguiente día.

Desde la mañana comenzó el ascenso que llego a casi los 4.000 mts, una subida eterna y psicologicamente dura, pues la montaña se extendía y se extendía cada vez que creías llegar a la cima.

Ese día, era mi día, subí y subí, cuando me di cuenta Martina no se veía por ningún lado, el peso, muchísimo mayor que el mio, en la bici, hace que vaya mas despacio, así que espere un rato pero nada, así que continué mas despacio pa ir avanzando. Seguí y seguí subiendo hasta eso de las seis de la tarde, pare  en la única tienda en kilómetros y allí me dieron posada por esa noche. El frió, es el mas duro que he conocido, con cielos despejados. Esa noche dormí con toda la ropa que tenia, con zapatos y plásticos en el piso.

6 Desde la primera escalada hacia Cajamarca

Al siguiente día espere un rato a Martina y continué subiendo, al llegar arriba se puede ver un paisaje imponente, de lagunas y montañas amarillas hasta donde la vista da.  Esta ruta ya esta pavimentada y es muy relajada . Luego de parar a tomar unas fotos continué hacia Cajamarca, un descenso salvaje!!. Allí estuve algunos días, conociendo la ciudad y equipándome mejor para continuar por las montañas, un buen saco para dormir, una carpa, chaqueta térmica y aislante para temperaturas bajo cero.

11 Atardecer por encima de los 4.000 mts

Continué hacia el sur solo, Martina debía arreglar su bici y eso tomaría algunos días mas, así que salí en la mañana hacia Cajabamba y de allí a Huamachuco, de donde salen las rutas hacia el sur, ya sea por la costa hacia Trujillo o por las montañas por Tulpo y Chimbote.

Según la gente del lugar, era mejor ir hasta la costa y volver a entrar a la montaña, hacia la cordillera Blanca. Pensé en explorar por las montañas y resulto mucho mas duro y con mas vueltas. Demore alrededor de dos días mas que si hubiera cogido la ruta por la costa. sin embargo, veo lo positivo de esa elección, me entrene subiendo montaña y conocí un poco mejor la vida y paisajes de la sierra peruana en la cual me encuentro hoy día, recorriendo sus paisajes, sus montañas inmensas e imponentes.

El clima esta perfecto, ni una gota de lluvia, cielos azules como nunca los había visto, todos los días son perfectos para hacer fotografía, por la iluminación y las condiciones climáticas.


Hace unos días subí desde Caraz hasta la Laguna de Paron, un espacio natural rescatado ´por la comunidad de la zona y manejado por ellos dentro del gran parque natural Huascaran, la entrada solo cuesta 5 soles y puedes estar allí todo el día.

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Salí de acá a eso delas 7 y 30 am en la bicicleta con algo de comida y mi cámara. No tenia idea de cuan lejos se encontraba este lugar y resulto ser un poco mas lejos de lo esperado. Llegue al refugio a 4.170 mts a las 3 de la tarde, con un descanso de media hora para comer en el camino. La ruta fue solo subida, en destapado, con paisajes increíbles, día soleado y bastante viento.

Al llegar al refugio deje la bici y rápidamente empece a caminar hacia el nevado La Pirámide, por un camino angosto de piedras y arena. Así me encontré en medio de nevados y la frente de una laguna hermosa, azul y con playas blancas. Un lugar alucinante en un día no turístico.  Según me decía Julio, un campesino que guarda el refugio, solo había 7 personas, cuatro escaladores en los nevados, el guía, el guarda y yo. Es decir, el parque solo para mi, en total tranquilidad y silencio, solo el sonido de la corriente de la laguna, el viento y los pájaros.

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Camine alrededor de una hora y media hacia el oriente, ya había cumplido mi meta de fotografiar la laguna y sus nevado, y ya se hacia tarde para volver, me relaje un rato, me llene de tranquilidad de este hermoso lugar y retorne al refugio base, allí Julio me ofreció agua de manzanilla y una conversación.  Arregle la bici y mi música para el descenso de un poco mas de una hora y media en el parque y el resto por carretera des pavimentada sin frenos!!

De las mejores experiencias en la vida por cumplir mi meta con tanto esfuerzo y por eso mismo la bajada salvaje con un atardecer igualmente salvaje. Todo valió la pena, el esfuerzo, la encalambrada subiendo, el dolor de cabeza por la altura, todo fue perfecto, pues subí y volví sin problemas que no pudiera solucionar.

Ahora me han dado la maravillosa oportunidad de hacer cumbre, de subir al pico del nevado Pisco. Es para principiantes pero me parece la mejor forma de empezar a subir montañas. Ciclismo y escalada se complementan perfectamente, para disfrutar y fotografiar los paisajes de las Américas. Son dos disciplinas que llenan de satisfacción mi vida, sin necesitar nada mas que mi cuerpo, toda mi energía para pedalear  y caminar, para ver que hay mas allá, para superar los limites físicos, pero sobretodo los mentales, romper barreras y ser mejor persona cada día.

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POR LA SIERRA Y LA AMAZONIA ECUATORIANA

SIERRA ECUATORIANA 

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BAJANDO A LA REGIÓN AMAZÓNICA. DE CUENCA A ZUMBA (VÍA ALTERNA)

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El viaje continua. De la costa a la sierra ecuatoriana.

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Hoy me lleno de colores, de sonidos, de sensaciones y nada falta, pues con esto lo tengo todo, un par de frutas y a rodar, una vez más hacia la felicidad!!!

Siempre cuando se continua el viaje hay una sensación de ansiedad, una cuestión acerca del futuro inmediato, del mañana. ¿Qué será?¿Dónde voy a llegar?, ¿Dónde dormiré?.

Lo incierto, lo nuevo, el viaje, que chimba!!!! Esta es la vida a flor de piel, con miedo, con alegría, con incertidumbre, eso despierta la energía de la vida. Jah proveerá, me lo ha dado todo y más de lo que necesitaba, en el confió, en su gente.
El cambio siempre duele, es fuerte, se siente. En cada lugar que llegas y compartes, dejas un poco de ti. Esto te enseña que todo pasa, es solo se tiene el momento, el segundo que vale la pena buscar, inventar, imaginar.
No puedo contar los miles de detalles que me dio Olon, desde que llegue todo fluyo, me enamore de la vida en este lugar, de otra vida, de una vida con otro tiempo, con otras gentes, con aire puro del mar, con atardeceres de colores, con montañas llenas de vida.

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Luego de un mes y medio en este pueblo continúe con el viaje, ese miércoles.   Me levante a eso de las 4 am, para evitar el sol de la costa y avanzar lo que más pudiera antes de mediodía. Finalmente salí a eso de las 8. Lloviznaba,  sin embargo me decidí a empezar. Luego de un rato se despejo, y todo mejoro, cogí la ruta del sol hacia el sur, Montañita y Manglaralto. Dormí un rato al lado del mar, al medio dio, y comí un poco, para luego continuar.

Luego de unas horas cogí un desvió para Guayaquil, por esta vía existe una ruta solo para bicicletas, muy tranquila, donde se van desvaneciendo las tierras amarillas de la costa, y se convierten en el verde de la montaña.

Este día monte hasta las cuatro y media de la tarde, vi una tiendita en la ruta y me senté a hablar con la señora que atendía. Me dijo que debía hablar con su hermano para ver si me podía dejar quedar esa noche en sus tierras.

Al principio el hombre no parecía muy feliz con mi presencia, le comente la situación, y me señalo una choza donde podía pasar la noche. Luego de instalarme, compre unas mogollas y el hombre se sentó a mi lado a hablarme. Comenzó a preguntar de todo. ¿Desde dónde? ¿Por qué en bicicleta? ¿Cuánto tiempo? ¿Hasta dónde? Y al responderle el hombre se veía asombrado y extrañado por la historia que le contaba. Hablo con su hermana, quien en unos minutos me convido un plato de comida, la mejor del día, arroz, plátano, huevo y cafecito. Conversamos un buen tiempo, y me fui a descansar. En la mañana me levante bien temprano, para ver el amanecer y el hombre que alimentaba sus gallinas, me brindo un buen desayuno y algo de la tienda pal camino.

Ese día la meta era Guayaquil. Monte todo el día, subidas, bajadas hasta llegar a la ciudad en la tarde, tuve que atravesarla hacia el norte, hacia el terminal, pues tenía pensado dormir allí. Al final no encontré lugar para ello, así que decidí coger un bus hacia Cuenca, donde pensaba pasar unos días, conociendo y esperando a Leah, una viajera en bicicleta que venía desde California.
Así que me encontré en Cuenca, una ciudad con un aura diferente, un poco más fría, pero tranquila. Allí me hospede por unos días en el hostal Hogar Cuencano, en el centro de la ciudad, con balcón, sin baño y compartida. Salí por almuerzo, y vuelta de la guitarra, arquitectura colonial, juventud y diversidad.
En esos días decidí subir al parque nacional Cajas, al norte de la ciudad, la idea sería tomar algunas fotos y acampar en las montañas. Todo un día subiendo y subiendo, una pinchada y ya. Lo único malo, fue no tener comida, pensé que había más arriba y resulto lo contrario. Llegue a Quinuas, un puesto de control al anochecer, muerto de frió y de hambre, no sentía los dedos de las manos y los brazos me dolían del frió tan hp!!, nunca había estado en un clima tan difícil para montar bicicleta.
Esa noche, la policía y los guardas del parque me recibieron en una casa, me dieron comida y bebida caliente, una charla antes de dormir y todo el apoyo para continuar al día siguiente. Dormí con una gran satisfacción, con un nuevo aprendizaje, pues ese policía rompió mi mundo, todos los preconceptos e ideas se fueron a la basura, al ver como este hombre, este hermano, me daba más de lo que necesitaba esa noche, sentí la solidaridad una vez más.
Al siguiente día, luego de pasar una noche no muy buena por el frió, decidí bajar pues no tenía ni la ropa, ni la comida, ni la carpa para llegar hasta allá arriba y pasar unas noches. Baje en la bici, realmente más difícil que la subida, pues el frió entra hasta los huesos, tuve que ponerme bolsas en las manos y los pies, así como en el pecho con periódico pal frió. Baje lo más despacio posible, hasta que ya no sentía ese viento helado de las montañas.
Luego de un rato vi un aviso, era otra entrada al parque y decidí adentrarme por el camino de piedras, son 2 o 3 km de camino empedrado igual intente llegar montando. El lugar estaba solo, así que seguí en mi bici por el sendero. Llegue hasta la laguna, donde se abre el paisaje de manera majestuosa e imponente, de repente te encuentras en un valle rodeado por gigantescas montañas, de donde bajan ríos de agua pura. Allí me quede un buen rato, tome algunas fotos y me devolví para poder llegar a la noche a Cuenca.
Ya en el camino, la parrilla de bici se dobló, mucho peso y mucho impacto. igual seguí hasta donde me dejo, y al ver que no podía hacer nada para continuar, cogí un taxi y me dirigí al hostal, un tanto triste por no poder llegar a los 4000 mts, y a la vez contento por poder estar es este lugar tan hermoso y lleno de vida, donde tome estas fotos.
En Cuenca, repare la bici y me encontré con Leah. Decidimos coger una ruta alterna para llegar a Loja, más larga y difícil, pero menos transitada y conocida. La meta por esos días era Sigsig, y luego para Gualaquiza, Zamora y Loja.
En esta ruta duramos una semana, con montañas gigantes, paisajes y gentes increíbles. Acampamos en lugares públicos sin ningún problema, la gente por esta zona es muy tranquila, y ofrecía su colaboración en todo momento, eso si nos decían que la ruta era mucho mejor hacerla por Cuenca a Loja por la panamericana, que por este lado era mucho más tiempo y hay que subir bastante. Me gustó mucho esta ruta, está perdida en el tiempo, las casas son de bareque, y no transitan muchos carros por allí.

Efectivamente tocaba subir bastante, pero en compañía de Leah fue mucho más relajado hacerla, ese día que salimos de Sig sig, unos paisajes increíbles, y subimos hasta la noche, comenzó a llover, hacía mucho viento y la carretera no estaba en buenas condiciones. Hasta bien entrada la noche decidimos quedarnos en una casa abandonada en las montañas, como pudimos hicimos una carpa, comimos y hasta el otro día. Cuando amaneció, todo nublado alrededor no se podía ver nada, cocinamos y continuamos la bajada. Ese día, ya más abajo de la montaña, dormimos en una escuela abandonada, mucho más relajado que en la cima de la montaña por el frio.

Al otro día llegamos a Pangui, y allí acampamos en el coliseo del pueblo, donde los niños como siempre curiosos, se acercaban a preguntar y saber que hacíamos allí. Termine enseñándoles cómo hacer malabares y jugando con ellos hasta la noche. En este pueblo decidí dejar mi guitarra que se estaba empezando a dañar con la lluvia y los malabares a los niños.

¡A ESTAS TIERRAS!
El agua es vida, estando en las montañas y luego de pasar por la costa lo entiendo. Hoy me encuentro en los verdes, en las montañas, en las nubes, en la nada. Ante mis ojos, una fábrica natural de agua y vida, en las alturas, donde el silencio y la soledad son protagonistas.
Este lugar es agua, en todas sus formas, la puedes ver, la puedes sentir, la puedes tocar. Agua en el cielo, agua en la tierra, agua el aire. Por donde veas, agua y más agua, agua en las alturas, agua infinita, agua que llena de vida estas tierras.
Místicas, poderosas, llenas de vida, esas son tus montañas. Tus olores, tus verdes, tus colores. La calidez de tu aire y tus gentes, gracias por tus niños, gracias por tus detalles, gracias Ecuador, gracias vida!!!

Al otro día llegamos a Zamora, con algunos problemas con las bicicletas, Leah debía subir a Loja, y yo me quede allí, quería subir en bici. Mientras Leah entraba al cyber, me quede un buen rato tejiendo en la calle, de pronto un hombre se me acerca y comenzamos a hablar, me colaboro con una gelatina que el elaboraba, una melcocha, algunas monedas pal viaje y la oportunidad de tener un lugar pa quedarme si me decidía.
Finalmente Leah tuvo que subir pa Loja y yo decidí buscar al hombre, empecé a preguntar con la gente de la zona, hasta que di con su casa, allí conocí realmente a Don Pepe y su familia, quienes me recibieron con los brazos abiertos y me brindaron todo lo que necesitaba en ese momento, un lugar para quedarme, ducha, comida, la palabra, y más aún me enseño varias lecciones sobre lo que es realmente tener un gran corazón.

Allí estuve cuatro días, compartiendo, conociendo y alistando mis cosas para continuar con el viaje hacia Loja. Me convidaron comida de la mejor, natural, del campo. Don Pepe sabía para que servía cada cosa, aprovechaba todo, sino es para consumo propio, para los animales de la casa. Perro, gato, gallinas, pollos, allí nada se desperdicia, y todo tiene un gran valor nutricional. Tuve la oportunidad de compartir con la familia en varias ocasiones, jugamos al “vóley”, y fuimos a la finca de Rodolfo. Por estos días me sentí como en casa con estas bonitas personas y que siempre llevare en mi corazón.
Aquí un poco de este hermoso lugar, que pude conocer mejor con Rodolfo, quien se ofreció a llevarme a algunos lugares pa tomar unas fotos.

Al siguiente día de subir estas montañas, seguí con el recorrido en bici, partí en la mañana, eso sí, con toda la energía de un buen desayuno de Don Pepe. La idea era llegar a un pueblito llamado el Tambo, pasar la noche y seguir para Loja al siguiente día. Sin embargo ese día decidí subir los 50 km desde Zamora a la ciudad.

Llegue a la punta a las 5 de la tarde, solo descanse un poco pa comer algo en el almuerzo y de resto pedaleando, pedaleando y pedaleando. Esa tarde fue hermosa, luego de un esfuerzo total, vi el ocaso desde la montaña, un día perfecto, de disciplina y entrenamiento mental y físico. El triunfo de la voluntad!
Baje a la ciudad y comencé a preguntar para encontrar un lugar pa quedarme esa noche. Al final termine en la estación norte de los bomberos, donde me dieron un lugar para armar mi carpa y baño. Al siguiente día, pensando que Leah estaba en Vilcabamba continúe pal sur, hacia este pueblo, llegue a la tarde y supe que Leah estaba por la ciudad aun, y pensaba subir al Parque Podocarpus, así que decidí pasar la noche en este pueblo para continuar en la mañana. La casa parroquial me dio un espacio, allí pude acampar y cocinar tranquilo, tenía baños y estaba apartado del pueblo.

Vilcabamaba es otro de esos lugares de Ecuador que se han sido ocupados por comunidades gringas, se me hizo muy raro ver letreros en ingles al llegar, gringos y extranjeros por todo lado, realmente pensaba que esta ruta no era muy conocida. Es un pueblo muy organizado hacia el turismo, hay muchísimas actividades para hacer a sus alrededores y hay buenos lugares para hospedarse y comer.
Al hablar con Leah, me comento que estaba enferma, que continuaba en Loja, así que decidí continuar, me pareció bonito Vilcabamaba, pero prefiero los lugares perdidos del turismo, así que continúe ruta Zumba hacia el sur. La gente desde Vilcabamaba me comentaba que por ese lado la vía estaba en pésimas condiciones, al igual que otro viajero en bicicleta de Inglaterra que encontré en el camino, pero jamás me imagine que fuera de tal magnitud!!! Igual me decidí a irme por este lado para llegar al paso fronterizo con Perú, La Balza, mucho más tranquilo que Tumbes o Huaquillas.
Este día salí por la tarde, hacer el fuego pa cocinar me tomo bastante tiempo, y comencé a eso de la 1. Rodé un rato, subí, una bajada y me quede por la carretera, con un campesino y sus dos niñas.

Al siguiente día en la mañana continúe el camino, hacia el siguiente pueblo, donde me decían que la subida era pesada y el clima no estaba muy bueno pa eso, continúe un poco hasta la estación de policía por un poco de agua y allí se ofrecieron a llevarme hasta un punto donde la carretera estaba mejor. Por el camino hable con el policía, sobre Colombia y Ecuador, la guerrilla como siempre, las condiciones sociales, el presidente, llegando, obviamente a la conclusión que estas dos naciones siendo hermanas y estando pegadas, son totalmente diferentes. Personalmente prefiero el gobierno de este país, con salud y educación gratuita, con obras para el pueblo, con una economía nacional, con derechos para las mayorías, lo cual dice mucho de este país.
Ya estando en la montaña a 3.700 mts el frió y el viento otra vez me dieron duro, baje hacia Valladolid y con el paso de los kilómetros la carretera se iba poniendo peor.  Mas derrumbes, la carretera destruida por los camiones y llovia demasiado.

Ese día llegue a Palanga vuelto nada, con lodo hasta las rodillas y la bicicleta sonándole todo.
Hable con los bomberos y de una me colaboraron, mas luego salí a ver el partido de Colombia-Brasil y conocí un colombiano, un rolo, Rembert, quien se ofreció a darme un lugar cerca a su casa para pasar unas noches. Allí estuve 2 noches, comí de todo lo que no comía en Bogotá, morcilla, rellena, gallina, tamal, todo muy rico y con buena energía pa seguir.
Continúe con el viaje y la ruta cada vez peor, ese día llegue a Zumba, donde me recibió don Guillermo, un carpintero del pueblo, quien me convido licor de caña con leche y panela, una bomba!!! Con este hombre que conocía Colombia y su amigo Kikin pase esa noche hablando de todo. También conocí al Diegiuin, tambien del pueblo, con quien compartí muchas experiencias y pensamientos sobre el viaje. Fue mi última noche en este hermoso país y me hicieron sentir muy bien, como para terminar con broche de oro mi pequeño recorrido por Ecuador, un país hermoso y tranquilo, con gente maravillosa, este país me lo llevo en el corazón!!! Grande Ecuador.

Al siguiente día, arranque a eso del mediodía, bajada, subida, bajada, subida, y no cualquier subida, han sido las más difíciles de todo el viaje y con barro es mucho más aún. Igualmente las bajadas salvajes!! El rin de la bicicleta se dobló del impacto en las grietas y huecos del camino de herradura por el que me metí. En la tarde llegue a la Frontera con Perú, hice papeles y llegue al pueblo más próximo. Del lado de Perú, la ruta cambia drásticamente, está bien organizada, pavimentada y señalizada.
Aquí donde me encuentro hoy, decidí pasar unos días en un hostal, descansar y adelantar el Blog. Ahora la idea es irme pa la costa, llegar Lima y bajar para Machu pichu, a encontrarme con mi padre, lo extraño y es una buena oportunidad para verlo y estar con él unos días, antes de seguir bajando hacia el sur al Titicaca.
Hoy siento la incertidumbre, la curiosidad, la expectativa con este nuevo país que la vida ha puesto en mi camino.

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El desapego. Una de las grandes lecciones del viaje.

Parcerita

Hoy te escribo pues me he acordao de lo que hablamos antes de irme, acerca del adiós y la partida, acerca de la despedida. Si he aprendido algo en este viaje a sido aceptar lo inevitable. Cuando viajas solo, se conoce y se despide, las personas van y vienen todos los días. Algunos en poco tiempo se convierten en tus hermanos o tus mejores amigos, y así como llegan, se van, cada quien tiene su rumbo, su destino. Antes de irme, hablábamos, en ese parque, y sentía tu tristeza por la partida de dos personas queridas en ese momento de tu vida, veías como la gente que querías, hace su vida y se iba, mientras tu seguías allí en tu rutina de la ciudad.

Pues por esto me acuerdo hoy de ti y quería contarte que entendí que la vida es un viaje en el que conoces y compartes, ríes y lloras. Te muestra como todo es efímero, pasajero, pues nada es eterno en esta vida. Nuestros padres, hermanos de sangre y de la vida, los amigos, los  amores, todo tiene su momento y se va, algunos de ellos te acompañan por mas tiempo que otros, pero al final, te encuentras con esa realidad, que en ocasiones produce nostalgia y tristeza.

Esa es una ley de la vida, de la cual no podemos escapar, renegar o sentirnos mal. Esta condición, es la que hace de la vida un detalle, tan hermoso que dura poco. Es corta y pasajera, un destello de estrella. Una oportunidad para sentir y vivir cosas hermosas, compartir con el mundo y aprender a disfrutarlo y dejarlo seguir.

Todo esto que te escribo es para decirte, que aunque ha sido difícil, he aprendido a aceptar esta condición. He conocido mucha gente, hermanos, amigos, conocidos y desconocidos, que se han cruzado en mi camino y lo han llenado de alegría, así como tu. Cada uno se va, sigue su camino. Y aunque se siente esa tristeza, esa amargura, esa nostalgia, pues quisieras que esa persona estuviera para ti, hoy pienso que es algo necesario, te hace fuerte el estar expuesto al cambio, te prepara para asumir la vida y disfrutarla al 100%.

He aprendido a disfrutar y valorar el presente, es lo único que se tiene, el pasado ya fue y se hecha de menos. El futuro, no se sabe, es imposible controlarlo. El presente es lo único que puedes cambiar, es lo único que se tiene realmente para ser feliz. Por eso te escribo, para decirte que vivas y valores tu presente, cada instante, olvidando lo que no tienes y agradeciendo los detalles que la vida pone en nuestro camino pues gracias a ellos hoy día estamos aquí. 

Valora todo lo que hay a tu alrededor, tu familia, tus parceros, ese sol, esa luna y esa estrella que te acompaña, valoralo y disfrútalo con todo tu ser, sin pensar en el tiempo, siempre segura de no perder ni un solo instante, dalo todo, pues así mismo te llegara. Disfruta y déjalo ir, ese tipo de desapego, es para mi, la máxima expresión del verdadero amor por la vida.

Un saludo desde Cuenca, Ecuador. Y nunca olvides que te llevo aquí dentro parcera.

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¿Como comenzo este viaje en bicicleta? Bogota (Colombia) – Olon (Ecuador)

La idea de este blog es compartir las experiencias de mi viaje en bicicleta a lo largo del continente Americano. quiero resaltar la riqueza cultural y natural de esta parte del mundo, sus paisajes y sus gentes.

¿Cómo comenzó?

En un principio la idea era viajar por Sudamérica en bicicleta, no había ruta fija, ni meta, ni mapa.  Luego de unos  viajes cortos  y el entrenamiento en Colombia, pensé que era posible llegar lejos, así que me dirigí al sur, hacia Argentina. Estaba pensado para hacerse en unos meses, pero comenzó de manera inesperada el 6 de febrero de 2014 desde Bogotá en Colombia con Maude, una viajera en bicicleta canadiense que comenzaba su viaje desde esta ciudad hacia el sur.

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Solo pensaba en compartir y conocer un poco de su proyecto de viaje, acompañarla a la salida de la ciudad por el sur. Pero al llegar allí, decidí continuar otro día y otro y otro.

Termine viajando unas semanas hasta Mondomo (Cauca) y ya no quería volver a Bogotá. Era otro mundo, otra forma de vida que me llamaba.

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Al principio, bajando de Bogota hacia Melgar, tuve problemas con la bicicleta y me dejo botado en la carretera, así que pensé en montarla al bus hasta ibague, para arreglarla y esperar a Maude alla. Unos minutos después de despedirnos, vi un par de bicicletas con equipaje y al lado de la carretera, estaban dos viajeros mexicanos descansando a la sombra. Me ofrecieron llevar mis maletas hasta Melgar, y así pude continuar hasta Melgar ese día y repararla en el pueblo.  Fueron dos ángeles en el camino, en el momento justo y sin ninguna razón, me sorprendió mi suerte y fue una buena señal para seguir el viaje.

Al llegar a Ibague tuvimos la oportunidad de quedarnos en la casa de mi familia, nos acogieron en su hogar por unos días y me prestaron una bicicleta para continuar el viaje para el sur. La limpie la lave y la engrase, rodaba así que para mi estaba bien.

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Cañón del Combeima, Tolima.

Estando en Ibague, tuvimos la oportunidad de visitar este lugar hermoso, perdido del mundo y el tiempo. Con tranquilidad y majestuosidad, una cascada con agua helada que baja del nevado y termales. Un par de días en las montañas y mi vida cambio radicalmente, al regresar a la ciudad, era otra persona, de allí en adelante el viaje fue diferente, perfecto.

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Buga, Valle del Cauca

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Por la panamericana

Ruta de viaje

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Luego de este abre bocas regrese a Bogotá para hacer un curso de procesos fotográficos alternativos y preparar el largo viaje por Suramericana que ya había comenzado.

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Cianotipo El Rancho ( Cañón del Combeima, Tolima)

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Cianotipo Secuoyas gigantes

Luego de este mes en la ciudad, estaba más que seguro de hacer mi viaje por Sudamérica, pues al estar otra vez allí, no me hallaba en la rutina y el ambiente urbano y estático. Por lo cual el 21 de marzo, decidí continuar mi viaje en bicicleta, desde Ipiales, hacia el sur.

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La bicicleta de viaje

Al principio iba demasiado cargado, no tenia ni idea que me esperaba, así que lleve mercado como para un mes! la bicicleta era muy pesada y me pinchaba a menudo.

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Norte de Ecuador (por la Panamericana)

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Volcán Imbabura

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Sierra Ecuatoriana.

En la ruta por las montañas, tuve la oportunidad de conocer otros viajeros en bicicleta, (Un Tour ou Monde á Vélo) compartir una charla por la carretera y conocer un poco otras formas de viaje, otras formas de pensar.

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Quentin, Melik y Yvan, En las montañas Norte de Ecuador.

Pase por Quito, y baje hasta Latacunga, el frió y la lluvia, hicieron que decidiera bajar de la sierra a la playa en bus por la Mana, Portoviejo, Jipijapa hasta Puerto Cayo, donde me reencontré con Maude y continuamos por la ruta del sol hacia el sur, pasando por Puerto Lopez, Machalilla, hasta Montañita.

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Puerto Lopez. Ruta del sol. Ecuador

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Atardecer en Machalilla.

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Casa pescadores

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Playa Los Frailes

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Estatua Surfista

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Calles montañiita

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Malecón 

Luego de unos días en montañita, cada uno continúo por su lado, yo decidí quedarme en Olon, un pueblito al norte de montañita, para trabajar y ella continuo pedaleando para el sur por la costa y luego a las montañas.


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Playas de Olon

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Surfistas

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Pescadores

Aquí en Olon donde me encuentro en este momento, he conocido muchas bonitas personas, que me han recibido con los brazos abiertos, he tenido la oportunidad de trabajar en varias cosas, carpintería, fotografía, barnizando casas, meseriando en restaurantes, vendiendo comida en la playa, de todo un poco.

Trabajando la madera

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Aprendiendo a trabajar la madera con William.

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Mesa Leigh

Fotos para Ojas

 

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Fotos para Rasimar

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Kathi

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Bingo parque central. Olon

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Eithan

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 Fotos Montañita

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Jeff

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Por Sudamérica en motocicleta


Fotogramas en Cianotipo

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Flores

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Frutas y hojas

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Este lugar abrió mi mente, pues he tenido la oportunidad de conocer otra forma de vida, más tranquila y sin preocupaciones por la inseguridad y el tiempo, muy común en la ciudad. El clima es paradisíaco y es posible vivir del arte y la creatividad. Todos los días se conoce gente nueva, de muchos lugares del mundo, y se comparte en un ambiente de armonía y respeto. 


Estando aquí he podido conocer dos grupos de colombianos que van pedaleando para el sur:

Propedal sur

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Sandra, Ramiro y Julio

http://propedalsur.wordpress.com/imagenes/fotografias-ecuador/

Travesía Don Matias

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Sandra, Natalia y Lenin

http://travesiadonmatiasbrasil.wordpress.com/

Con ellos he tenido la oportunidad de compartir un poco, y saber ¿cómo ha sido su viaje desde Colombia?, sirviendo de inspiración para mí viaje. Especialmente pude compartir con el parche Propedal, un grupo de viajeros en bici muy severo ( a los tres un abrazo gigante.)


Quisiera agradecer a todas las personas con las cuales de una u otra manera he compartido aquí en Olon, gracias a Kathi por ser mi parcera desde que llegue, a Mari, a Todd, a Leigh, a William y su esposa Alicia, Ana y Kevin, a Eloy, a Yadi, a Julio, a Jeff, a Caro y a Israel, a todos gracias y mil gracias por apoyarme y compartir un poco de sus vidas conmigo.

En especial estoy muy agradecido con la vida, por encontrar dos hermosas personas que me han recibido como a un hermano en sus vidas. Benjamin (http://bicyclesouthamerica.com/) y Bibi, una pareja de viajeros en bicicleta que me han apoyado muchísimo en este pueblo y que hoy día son mis hermanos de viaje.

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Bar Ojas

Me han brindado techo y comida, pero aún más importante, la palabra y el cariño, el apoyo y la posibilidad de vivir este hermoso lugar, sintiéndome como en mi casa, compartir experiencias  de viaje y de vida.

Ahora viene un tiempo de cambios, de movimiento para nosotros, por lo pronto estaré aquí para pasar mi cumpleaños con estas bonitas personas y luego continuare hacia el sur, hacia Cuenca, en las montañas. Allí espero conocer a Leah una compañera del viaje en bicicleta, para continuar hacia Perú por las montañas.

Este trayecto está pensado para hacerse en una semana más o menos, desde Olon, Guayaquil, y antes de llegar a Cuenca visitar el parque natural Cajas, en las montañas.

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